Rick Astley y las histéricas

Rick AstleyCada vez me da más miedo ir a un concierto. Manda huevos que yo tenga que ir pidiendo perdón por mis 2 metros cuando voy a un evento de este tipo. En realidad, en este post, seguimos con lo mismo de siempre, a saber: yo no tengo vista de lince y por eso no me voy a poner al final de la sala, si hay hueco detrás mía es porque no se ve (¿han entendido los caraduras que avanzan sin escrúpulos llegando tarde?), etc…

Hace unos días fui a La Riviera a ver a Rick Astley, uno de mis cantantes pop favoritos, con una de las canciones que forman parte de mi vida o al menos de mi infancia (que eso siempre marca): “Never gonna give you up”. Bueno, pues en esta ocasión se dio el caso de gentuza de esa que llega tarde y se va colando hasta que ve un hueco libre a mis espaldas, básicamente porque, o mides 1,90 cm o más o no se ve un carajo.

Ahí se juntarían 2 o 3 petardas de tamaño descomunal. Estas guarras no se dirigieron a mí directamente (menos mal), pero se pusieron detrás de mí y hablando a grito pelado empezaron a quejarse de que no veían nada y a soltar chorradas varias con unas carcajadas que solamente nos daban 3 opciones: 1- no han recibido la más mínima educación en su vida. 2- nos las han cruzado la cara en su oscura existencia. 3- se habían esnifado unas lonchas de coca de la peor calidad posible; yo creo que era más bien la última opción. ¿O quizás una suma de las 3 posibilidades? No sé.

En estos casos hay que templarse, ya que si te das las vuelta tienes las de perder. Ahí no hay vuelta atrás: terminas a hostias (sean tías, tíos o vacas lecheras; también podrían ser la 3ª opción, ya que no me di la vuelta a comprobar qué eran), y eso conlleva que te pierdas el concierto de primeras, cosa que no quería bajo ningún concepto. Para eso existe este blog, para ajusticiar a esas hijas de puta sin que ellas logren ningún propósito en su momento: ya fuera el pasar delante mía o verse habilitadas a poner una denuncia por agresión en su contra que les dejara con un ojo morado que les pudiera generar alguna indemnización económica tras el pertinente juicio de faltas.

Estas tiparracas a buen seguro tendrán en su oscura existencia unos cuernos más grandes que el padre de Bambi, en el supuesto, claro está, de que tengan pareja sentimental. A lo mejor ni la tienen y por eso siguen babeando con el pobre Rick. Claramente, de gente así no se puede sacar nada bueno y hay que estar muy desesperado para salir con una verdulera de este calado o siquiera tirártela (yo no las toco ni con un guante de horno); su griterío y risas de hiena eran constantes, no solamente al hacer comentarios hacia mi persona, sino por cualquier cosa que pasara. Por este motivo estas zorras siguen exponiéndose en distintas situaciones y van provocando el conflicto, ya que en el fondo están jodidas de que no las jodan (valga la paradoja).

Reitero: si llegas tarde a un concierto, te jodes, te aguantas y lo ves desde donde te ha tocado. Si no, madruga y vete pronto a la sala y colócate bien sin joder la marrana al personal. El caso es que estos 2 o 3 putones verbeneros se volverían a su casa con el contador sexual corriendo, se harían un dedo pensando en mr. Astley y lo único que se llevaron en su zurrón es haber sido tristes protagonistas de este blog. Como he dicho antes: ¡Qué existencia más oscura!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.