No reply at all

Pues sí, por fin por una vez conseguí estar lo suficientemente rápido para contrapreguntar de la forma que siempre había pensado. Siempre me da miedo ir a donar sangre, pero cuidado, no por el hecho de tener aprensión, ya que además creo que es muy necesario, sino porque con el tema de las camillas que tienen los autobuses dela Cruz Roja, siempre me salen con chorradas derivadas de mi estatura. Imagínense.

Y esta última vez, unas semanas atrás, no fue una excepción. Las auxiliares o ats me dieron la coña una vez más y a una, ante la insistencia por preguntarme cuánto medía y tras decirle que no se lo iba a decir, le pregunté que cuánto pesaba ella. ¿Les respondió a ustedes? A mi tampoco. Pues eso. Sobra escribir más por hoy.

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