A veces se reacciona

Sin ánimo de quejarme, que estoy encantado de que así sea, parece ser que el hecho de que escriba este blog debe ser algo parecido a un repelente para los mosquitos, ya que el número de afrentas que sufro últimamente por mi estatura ha disminuido considerablemente… ¡¡¡¡BIEN!!!! Sin embargo, algo siempre queda y hoy les contaré la última.

No hace mucho, hace unos 8 días, yendo por mi barrio me di de frente con un chaval de estos que al hacer sus valoraciones en alto parece que la pubertad le está afectando malamente a las cuerdas vocales, provocándole un tono mongoloide a su dicción, no sé si derivado de que le pese demasiado la polla y ello estire su garganta provocando un retorcimiento de las citadas cuerdas vocales.

Bueno, pues resulta que se le ocurre decir la “ingeniosísisisisisisima” frase: “¡Hala! Qué alto eres”. Todo ello con un tono medio estúpido ya descrito en el párrafo anterior. Sin embargo, en esta ocasión sí que estuve rápido y sarcástico, ya que me medio reí de él, soltando una pequeña carcajada a lo que proseguí con un “¡Y tú qué enano!”.

Supongo que mi reacción le supondría un cortocircuito cerebral (el chaval no debe dar para más) y acto seguido soltó un “sí, me lo dicen muy a menudo”, que si ustedes se paran a pensarlo, más que como una réplica sonó a capitulación con la que se echó más mierda encima. En fin, pobrecito mío; lo que siempre digo: no vengan a por lana, que como me pillen rápido o de mala hostia, saldrán trasquilados…

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