¿Crisis?… ¿Qué crisis?

Esto, que es además el resultón y socorrido título de un disco de los inmortales Supertramp, es lo que me ha venido a la mente tras mi última experiencia, no muy agradable, derivada de mi estatura. Resulta que uno ya va teniendo una edad y, bien en parte por culpa mía o bien por otros factores ajenos, o mejor dicho, por la suma de todo, aún no me he emancipado del nido familiar, habiendo cumplido ya la treintena.

Ya va siendo hora de ello y desde hace tiempo voy mirando pisos, precios y zonas, aunque en este asunto uno no está solo y ese es otro factor que ralentiza el proceso por los miedos y mayor juventud de mi otra mitad. Pero, por fin, el otro día ya me decidí a entrar en una agencia inmobiliaria y preguntar en concreto por un piso que no está nada mal, cercano relativamente a la zona en la que resido (107 metros cuadrados, 2 baños, 4 habitaciones… Unos 126.000 euros).

¿Qué se imaginarán que me dijo el comercial nada más verme entrar y yo decirle que quería preguntar por un piso? Pues esto, más o menos literalmente: “¡Joder! ¡Qué alto eres!” En esta ocasión anduve rápido y, viendo el tamaño reducido del jocoso agente inmobiliario, le solté: “Sí, mido un poco más que tú”, todo ello con un leve tono sarcástico en mi tono para que quedara constancia de mi contraataque en el apartado de las bromas fuera de lugar.

Después de hablar un poco de las características del piso y concertar cita para verlo, el empleado se despidió de mi con un “hasta luego majo”, que no sé si sería muy apropiado para el caso o la ocasión que le presenta y derivara de un mosqueo suyo por mi reacción ante sus bromas del inicio; a lo que siempre diré que si vas a por lana, a veces sales trasquilado.

Vamos, que visto lo visto, y el poco tacto en la situación contada, yo digo que tampoco debe estar tan mal el mercado inmobiliario para tratar así a los potenciales compradores. Yo creo que actualmente, en estos tiempos, nada más entrar en una agencia inmobiliaria y decir que tienes interés en uno de sus pisos, poco menos que tendrían que hacerte la ola y llenarte de viandas.

Lo que está claro es que si compro (perdón, compramos, que no estoy solo en esto) el piso no será por las labores o habilidades comerciales del graciosillo del agente inmobiliario, sino porque el piso nos convenga muy especialmente a mi pareja y a mi. Lo que más me joderá del asunto es que este sujeto se llevará comisión a nuestra costa… ¡Manda huevos!

Por cierto, participamos en los Premios 20Blogs en la categoría de Mejor Blog Personal. Si participan en el concurso y nos quieren votar a partir del viernes, lo pueden hacer pinchando en este enlace que dejo aquí: http://lablogoteca.20minutos.es/que-mierda-ser-yo-21979/0/

Todo sea por conseguir una sociedad más concienciada con las personas altas, como ya normalmente lo es (salvo casos de extrema mala educación) con las personas gordas, bajas o difíciles de ver. Los que midan más de1,95 cm me entenderán.

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