A grandes estupideces, grandes respuestas

No se imaginan lo común, aparte de estúpida, que resulta la chanza de turno que de cuando en cuando me suelta algún conocido (nunca un amigo de verdad), que viene a ser algo como: “¡Cada día estás más alto!”.

Resulta jocoso para una persona que ronda la treintena y que lleva la mitad de su vida sin avanzar un centímetro en ese supuesto camino a la luna que algunos me suponen, ya que a los 15 años alcancé el 1,99 cm que ostento a día de hoy.

Si las teorías absurdas de estos graciosillos de turno tuvieran fundamento, probablemente estaría falto de oxígeno, rozando la barrera de la capa de ozono y alguno de ellos hasta me culparía de su fractura; fíjense, alguno podría ser original y soltarme alguna coña como: “El agujero de la capa de ozono es culpa tuya”. Debe ser que el tema ya no está de actualidad.

Muchas veces carezco de rapidez de respuesta, puesto que la estupidez humana es algo que por desgracia siempre suele pillarte de improvisto, pero cuando ando afinado por el motivo que sea, contrarreplico de la forma más aguda posible. Aquí les dejo unas cuantas respuestas ingeniosas para contrarrestar el absurdo del “¡Cada día estás más alto!”:

Respuesta 1: Bien dicho, no de forma agresiva, es la réplica perfecta “¿No será que tú has menguado?”.

Respuesta 2: Cuando la variante es “¿Has crecido?”, la réplica es “Sí, a lo ancho”.

Respuesta 3: algo soez; propia para gente poco cercana a la que no se le puede permitir que supere la barrera de la desfachatez: “Sí, ya llego a 25 centímetros tumbado”.

Respuesta 4: “Claro que sí, crezco 5 centímetros al mes de media”.

Respuesta 5: “Creo que deberías ir al oculista”.

Bueno, y estas son unas pocas que ahora me vienen a la mente. Probablemente haya una 2ª parte de este post, pero a día de hoy no recuerdo más, lo que pasa es que ya estimaba que era hora de hacer una nueva entrada, que tenía el blog algo abandonado; será que últimamente no tengo demasiadas experiencias negativas, puede que asociado a que cada vez tengo más aspecto de adulto (algo bueno tiene que tener envejecer) o fruto de la casualidad. No lo diré muy alto, no sea que tenga que cargar tintas con experiencias concretas a no mucho tardar por estas tierras.

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