De tales palos vendrán tales astillas

Creo que ya lo he referido alguna vez: soy portero de fútbol y no juego al baloncesto. Pues bueno, hace unas semanas aluciné con el comportamiento por parte de un grupo de escorias sociales, deshechos humanos con defectos de fábrica, que primero de todo se hacen llamar hombres o, peor aún, homo sapiens, y, más grave aún, en 2º lugar se jactan de ser padres.

Ya es común tener que torear con la mala educación de nuestras próximas generaciones, que no guardan el mínimo respeto a sus mayores; yo, cuando era pequeño y, no es que me mofara de un adulto, sino que el adulto en cuestión tuviera la duda de si me estaba pitorreando de él, me ganaba una manguzada importante en el cuello o en el occipital. Los niños son tremendamente maleducados y más aún si van en grupo. De verdad, reitero que me toca mucho los cojones sentirme como un bicho raro ante sus ojos y más de alguna vez les suelto un improperio.

Esto ya lo doy por perdido, e intento esquivar los grupos de niñatos enanos y asquerosos que rondan los 12-13 años, porque un día de estos me perderé al rendir tributo al Herodes y para colmo me gano alguna sanción judicial.

Lo que ya aluciné es que el otro día, cuando estaba calentando, tras finalizar el partido de chavales de esas edades citadas, por detrás de mi portería pasa un grupo de “padres responsables”, que empezaron a soltar chorradas al viento sobre mi persona. Pero, a ver, cacho de tipejos, ¿tengo que soportar vuestras chanzas de retrasados mentales crónicos? No.

Resulta que empezaron con lo clásico y como si fueran tontitos del todo comenzaron a gritar a los 4 vientos: “¡Hala! Mira que portero tan alto…”; ya me tocaron las narices con solo eso, pero luego, uno de los que iba en camarilla, con sus respectivas chonis-señoras, empezó: “sí, sí, ese portero será muy alto, pero luego será muy malo…”, a lo que no me corté y le solté “tienes razón machote, en la cama soy mucho mejor…”. Y luego otro de los acólitos subnormales soltó: “te voy a hacer una foto con el móvil”, a lo que le espeté: “eso campeón, y de paso la cuelgas en el Facebook”.

Es muy triste tener que lidiar con estos seres, pero gracias a esos 2 cortes, fueron cesando en sus tonterías, a medida que se iban alejando, al partirse de risa con esas salidas por mi parte los compañeros de mi equipo que me estaban calentando de cara a empezar el partido. Se fueron rabo entre piernas al ver que salí respondón.

Es penoso, pero esta es la sociedad en la que vivimos y visto lo visto, es normal que sus hijos se comporten como se comportan, porque ellos dan un ejemplo pésimo de poco respeto, mal gusto y hacen gala de una inteligencia al nivel de una ameba cualquiera. Venid a por lana conmigo si queréis, que os aseguro que saldréis trasquilados, puesto que pincharéis en hueso…

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