Señoras con menos educación que la madre que las parió

Fue muy gracioso… Por el otro extremo, claro. Esto sucedió hace una semana. Suelo tener las tardes libres y habitualmente acudo a unos ciclos de cine que se celebran los jueves por la tarde en un centro cultural cercano a donde resido. Se preguntarán ustedes quiénes son los asistentes mayoritarios a un evento de este tipo un jueves a las 19.00h; han acertado: los jubiletas.

Me hace mucha gracia cuando los ancianos y ancianas de turno claman al respeto hacia sus personas, por el simple hecho de la edad. Siempre he dicho que una persona es merecedora del respeto, independientemente de su edad, cuando se lo guarda al prójimo; en caso contrario, ¿por qué estiman que se les va a guardar la pleitesía por el mero hecho de que peinen canas o tengan más años que Matusalén?

Pues resulta que al entrar en la sala de proyección pasé por delante de una fila de asientos poblados por señoras del tipo “palomita”, es decir, regordetas y con buche (de ahí entiendo que los ancianos animosos se refieran a veces a sus mujeres como: “¡ay! Mi palomita”), que hicieron la práctica de “pienso en alto y no se me escucha”. De esa forma empezaron a hacer esas meditaciones en alto en tono de aspaviento del estilo “Mira qué alto… Mira que bicho tan raro… Mira tu p… madre”…

Yo, ¿qué quieren que les diga?, me toca mucho las partes nobles y no me suelo callar y por supuesto que respondí diciendo, “y ustedes qué bajitas se han quedado y que educaditas”. De esa forma cesaron en su mala educación y empezaron a hablar entre ellas, seguro que para reprobar mi actitud, la cuál no es otra cosa que la reacción a su mala educación. De aquí viene el título del artículo, simulando lo que un grupo de Facebook podría ser. Hasta el próximo desahogo. Buenas tardes.

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