¿Sabré yo cuánto mido?

Ya les dije en la introducción, que la parte física o de encontrarme obstáculos en mi día a día debido a mis 2,00 o 1,99 de estatura, está asumida y me adapto al medio. Lo que no soporto es la gilipollez de la gente y la mala educación. Con este post, inauguro el apartado de reproches al comportamiento humano, en lo que a mi condición se refiere.

A ver, primeramente yo les recomiendo que cuando acaben de conocer a alguien alto, no le pregunten cuánto mide. ¿Le preguntan ustedes a alguien con sobrepeso cuantos kilos aloja en su cuerpo? ¿O le preguntan ustedes a una mujer despampanante si sus medidas son 90-60-90? Entonces, ¿por qué coño se creen que un tío alto se va a tomar a bien su pregunta? No se han parado a pensar que quizás a esas alturas de la vida está hasta los mismísimos cojones de responder a lo mismo…

Si aún así sus “ansias de conocimiento” son irrefrenables (tanto o más que las ganas de mear de Peter Sellers en la película “El Guateque”) y sufren de “incontinencia de preguntas”, créanse la respuesta que el sujeto alto les dé. Es común, que cuando digo que mido 2,00 (aunque en realidad es 1,99, lo que pasa es que suelo abreviar), luego me suelte el tarambana o la tarambana de turno: “¿Sólo? Tú mides más”… Pero, vamos a ver, gilip…, ¡¿me meto yo algo en el bolsillo quitándome algún centímetro?! Entiendo que si respondes algún disparate como que mides 1,50 o 2 metros y medio, porque estés con el día cruzado y no tienes ganas de aguantar impertinencias, todavía (aunque ahí suelen coger la indirecta); pero cuando digo exactamente lo que mido y me saltan con estas, no salgo de mi asombro ante la estupidez humana.

Es una situación realmente absurda. Es como si ya una vez metido el dedo en el ojo te empiezan a girar el dedito haciendo taladro diciendo “¿molesto? ¿molesto?”. Pues, aunque algunos no se lo crean, esto lo he sufrido varias veces. Otro día les hablaré más sobre el tema de preguntar sobre la estatura a un tipo alto, pero hoy me ha venido a la mente esta coletilla que se da de vez en cuando tras recibir esta preguntita y me ha parecido gracioso hablar sobre ello.

Será que a lo mejor me equivoco y al igual que los “superguerreros” de Bola de Dragón, la gente lleva un contador incorporado en las gafas o lentillas, que al igual que a los “superguerreros” les permitía medir las unidades de fuerza de su rival, a ellos les permite dar con exactitud cuantos centímetros mides… Para ir a mear y no echar gota.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.